Milanesa de Soja o Sandwichito mediteráneo? | Nota de una inútil

Mi experiencia en la cocina no es que sea escueta sino que es básicamente deprimente. Por una cuestión de supervivencia, al vivir sóla me encuentro en la cocina bastante seguido. Abro la heladera, pienso mis posibilidades y culiman siempre en lo mi mismo: fideos con manteca...¡la salsa me quedó mal! Mis errores por ignorancia, por distraída o desamorada al evento culinario, hace que la comida que preparo realmente me quite el entusiasmo. Por eso, siempre es bienvenido el amigo que se prepara un asado, el guiso exquisito de una amiga, o las comidas sanas de mi compañera de casa, como las visitas intermitentes a lo de los viejos, que cuando saben que voy, preparan a propósito de mi dieta, un plato nutritivo de carne o pollo. En definitiva me encanta que la gente caiga a la hora de comer y varíe un poco el menú además del primordial disfrute por su compañía!
En mi casa éramos muchos hermanos, por lo cual el sentarse a comer, no era un momento de tranquila degustación, sino una carrera por ver quién terminaba antes para poder repetir. Vale aclarar que seguramente mis padres tampoco eran conscientes de esta velocidad, salvo las claras diferencias que se notaban en el comer lento de algún invitado, que no iba por la mitad, y todos ya habíamos apoyado los cubiertos en posición de las 5 y media, es decir: ya terminamos. Lo cierto es que ellos, mis padres, también fueron parte de familias numerosas, ambos con 7 hermanos. Por otro lado, mi mamá aunque buena cocinera, siempre se dedicó a perseguirnos con el orden, las tareas, llevarnos de un cumple a otro, más que a pasar el tiempo merecido para un buen plato en la cocina. No he pasado horas de mi vida observando y aprendiendo. La verdad es que la cocina no es mi metié!

Los mediodías vagan entre tartas de la panadería, sándwiches o incluso súper panchos en Santa Fé y Árabe Siria. Ahí venden unos panchos con unas salas riquísimas, evidentemente no es el plato del día!!!
Mi canasta básica: Jugo de naranja, pan lactal, dulce de leche, queso cremoso, milanesa de soja, paquete de pre pizzas y algún que otro tomate, o ramito de albahaca y un buen vino. Por lo cual el menú es bastante acotado. Cuando quise innovar compré milanesa de pollo hecha y se me quemó por fuera, y por dentro roja. Cuando quise hacer una buena crema con cebolla para mis pastas, se me mezcló la crema con el aceite y quedó algo tan raro, como el tofu que quise saltear y terminó quedando frito…detalle: el tofu se saltea en salsa de soja.

Imagínense lo que fue mi aproach a la macrobiótica…Un desastre, que a todos mis amigos del trabajo les daba pena verme comer ese menjunje gris de porotos y puré yamani. 

No quiero sacarle el hambre a nadie con estos relatos tan gratos. Una solución sería tener una buena lista de deliverys variados, y por ende también una buena cantidad de plata, conseguirme un novio cocinero o crítico de restaurantes, pero no... quiero evolucionar…y todavía no sé si estoy para novios…y si además no sé si tendré tanta suerte de que sea cheff...asique pensé:

No soy mala siguiendo recetas, básicas como las que vienen detrás de la exquisita. Y soy bastante cumplidora con los objetivos que me propongo, bien capricorniana. Por lo cual…si alguien se apiada de ésta inútil y manda sus recetas por mail, incluso videos explicativos, comentarios, sugerencias, pequeños tips básicos, el secreto para una buena salsa, instrucciones para cortar un rabanito…me podría inspirar a indagar en el mundo de la cocina…y a su vez ayudar a otr@s tantos inútiles o ignorantes en éste desafío del buen comer, para que más que desafío sea el placer del buen comer!

Sin más dejo el mail para que manden lo que se les ocurra y entre todos construyamos esta red gastronómica como salvataje creativo a las necesidades básicas de alguien como yo o vos! Sí a vos te digo...